sábado, 26 de septiembre de 2009


Extraño, de extrañar. Extraño el aire puro del campo, el canto de los pajaritos, el olor del rocío sobre el pasto, el sonido de la madera ardiendo en la gran chimenea de ladrillos, el frío de la mañana, los calurosos veranos, los amigos, la humedad, y aquellos detalles que fueron parte de mis días aunque no los supiera ver.

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